VINO KOSHER

Grupo Decantia y ELVI Wines firman un acuerdo de colaboración y comercialización que permitirá la distribución nacional de 11 referencias Kosher de primer nivel. El vino kosher es un vino ritualmente apto para la religión judía que requiere para lograr su certificación un control desde la cepa hasta su embotellado.

Con larga experiencia desde 1985 en el sector Vitivinícola, ELVIwines se crea en el 2003, como empresa familiar, especializadas en la elaboración de vinos kosher de alta calidad, por Ana Aletà y Moisés Cohen, especializados en Arte e Investigación Agraria. ELVIwines con viñedo propio y base en el Priorato, elabora varios vinos en 6 DO en España, buscando la expresión del Terruño y focalizando en las variedades autóctonas. ELVI se caracteriza por el control exhaustivo, en la medición de cada unos de los parámetros externos e internos que conllevan a la obtención de una uva de calidad.

Es imprescindible bajo esta concepción dotarnos de los mejores compañeros de viaje. La dificultad del proyecto, su filosofía, la necesidad de una colaboración muy estrecha , mano a mono, con el objetivo común  de hacer el mejor vino posible, con vocación de continuidad, aprendiendo de su propia dinámica.

Grupo Decantia entra así en un segmento de mercado muy especial, en su intención de conciliar tradición y difusión de la cultura enológica.

Una vez embotellado el vino (en botellas nuevas), el 1% se vende en beneficio de los pobres y si el rabino considera que su elaboración ha cumplido todas las reglas, estampará el sello Kosher. Pero ahí no termina el proceso de un vino kosher, el vino debe ser abierto y servido por un judío, pues si no, perdería su condición sagrada, pero puede ser consumido por todos, que podremos apreciar la cuidada selección y elaboración.

Fruto de la pasión por el vino/Agricultura/Naturaleza y rereferencias su unidos a la fascinación por nuestras tradiciones, por nuestro pasado común, por las tradiciones de la cuenca Mediterránea, que nos han llevado a la obtención de vinos de reconocida calidad, que al fin y al cabo, son un legado a esta historia compartida. Es un tributo a este pasado común que compartimos.

Empezando por el viñedo, éste tiene que tener, al menos, cuatro años y las cepas crecer solas. Cada siete años, el suelo debe reposar, aunque si el viñedo cambia de propietario en este periodo se puede omitir este requerimiento. Se debe realizar el último abonado orgánico dos meses antes de la vendimia. Las uvas deben ser cuidadosamente recogidas y transportadas, pues deben llegar enteras, sanas y bien maduras. Sólo un judío puede tocar y prensar la uva para transformarla en mosto de vino y la maquinaria u objetos que entren en contacto en la elaboración del vino, habrán sido anteriormente limpiados bajo la vigilancia de un rabino. Durante la vinificación, que debe realizarse en cubas de acero inoxidable en lugar de barricas de madera, está prohibido el uso de levaduras seleccionadas, enzimas y bacterias y sólo se puede clarificar con el mineral de arcilla Bentonita, pues otros productos de origen animal son impuros. No está permitido que una persona que no sea judía vea el vino, por eso todo en la bodega está sellado. Ni siquiera un enólogo que pertenezca a la bodega y no sea judío puede acceder, éste dispone de una barrica para hacer su labor de seguimiento e informa al rabino de cómo se debe proceder.

Más Información:

902 80 81 88

info@decantia.com

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